Whisky Caravan (Joy Eslava – Madrid) (Crónica)

“El cielo se rompió en lluvia sangrienta”

… y descargó sobre Madrid, que los esperaba con los brazos abiertos. Porque hacía más de un año que Whisky Caravan no se dejaba ver en vivo por la capital, lo cual generó más y más ansia hasta llegar, si es que no lo hicieron, cerca del lleno en una noche que, afortunadamente, está grabada.

Digo afortunadamente, porque lo vivido en la Joy se alojará en las retinas de los presentes por tiempos inmemoriales, los cuales reviviremos una y otra vez cuando se ponga a la venta el DVD de tan magna noche.

Y eso que arrancar al trantran con “Vidas de un solo tren” no sé si fue lo más adecuado. De hecho “Días de niebla”, rejón indómito por costumbre, sonó descafeinada, sensación que no arregló “Las últimas piezas”. Sí, estaba precioso todo, pero faltaba nervio; exactamente el que trajo “La guerra contra el resto”, cantada a voz en grito por su público, reclamando fiereza. Desde este punto de no retorno ya sí que sí la epopeya iría a más, y más, y más.

“Más de ocho vidas”, “Volver” y “Tu pequeña luz” rugieron para que la estratosférica “Aviones” pusiera en vilo a la confluencia, ahogada en su propio llanto sulfurado. “Más de alguna vez” soltó tensión; ese ritmo alegre que inunda cada acorde permitió a Madrid bailar con confianza. Lucky se volvió a colgar el bajo con sus hermanos para hacer “Sólo un susurro”, previa a la traca final en la que se iban a suceder una cantidad ingente de emociones desbordadas; cada cual en su punto, cada una en su estilo, nos rindieron con “Agujas a un reloj”, la salvajemente emotiva “No estás muerta” y la cadente “Si vas a disparar”.

Pero escucha; es que eso no es nada. “A salvo en el dolor” y “Aquí y ahora” destrozaron la coherencia, desalmaron el sentir. Furia sobre acordes, tesitura que cuando se meten en harina, les funciona. Aquí “Genie” habría puesto el colofón, pero esta vez decidieron ahorrársela.

El fin de fiesta trajo dos baladones más: “Quiero”, y la agónica pero excelsa “¿A qué tienes miedo?”. Tiempo ya de bises, tiempo para “Escombros”, tiempo para hacernos volar con “Naufragio”, y para inundarnos del placer de la música en “Hacia ningún lugar”, guiño a Extremoduro incluido.

Poco más de dos horas para desarrollar un recital al que le puedo pedir que toquen esta o la otra, pero hablamos de gustos personales; la objetividad habla de un concierto excelente. Mi subjetividad, me dice que lo que hicieron anoche Whisky Caravan es otra muesca más en el revólver de la historia. La mejor banda de rocanrol de este puto país.

FOTOS: SANDRO SANTOS

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