sepultura roots 1996Poco antes de estallar por los aires lo que conocemos como formación clásica de los brasileños Sepultura, hubo un tiempo en el que estos cuatro animales se soltaron sus largas melenas en el terreno musical, y grabaron un cañonazo que llamaron Roots.

Situémonos: 12 de marzo de 1996. El combo venía de ponerse en boca de todos con el brutal Chaos A.D., se marcaban giras mundiales, les llamaban de los grandes festivales de la época (dos años antes habían reventado el Monsters of Rock de Donington Park), y se habían erigido como grandes estrellas mundiales del panorama metalero.

Para superar aquello, remozaron su death-thrash con el sonido étnico de sus raíces, Ross Robinson se puso a los mandos de la producción, y Roadrunner les pegó el empujón final.

El resultado fue una bestia indomable que terminó por reventar a la formación por dentro, y seccionar la cabeza visible (y cantante) del cuarteto.

Lo que pasó después es otra historia. Triste, por otra parte, pero que poco tiene que ver con la edición de Roots.

Y centrándonos en el asunto, uno no puede más que quitarse el sombrero ante la barbaridad que plasmaron en 16 pistas que abarcaban casi 80 minutos de duración.

Pinchar el CD, dar al play, y que explotara en tu cara una declaración de intenciones como “Roots bloody roots” era tan satisfactorio como masoca.

Hasta la mitad del LP te machacaban con artillería pesada como “Atittude” o “Spit”, y te dejaban atontao con “Ratamahatta”, que entiendo que sabes de qué hablo, pero por si acaso, te cuento que es una ida de olla a base de percusiones y sonidos tribales que no se le perdonaría a una banda de death. Pues bien, a Sepultura les quedó de traca.

Sobre el ecuador volvían a la carga con una tripleta invencible: “Lookaway” con Jonathan Davis de Korn y Mike Patton de Faith No More, “Dusted”, y “Born stubborn”.

De ahí hasta el final es cierto que bajan el pistón, sobresaliendo únicamente “Itsári”.

Fue salir al mercado y meterse en un Tour salvaje con sould outs allá por donde pisaban, hasta recalar de nuevo en Donington para hacer un bolo cargado de emotividad donde, en formato trío, tiraron de colegas que andaban por allí como Evan Sheinfeld de Biohazard para cubrir la baja de un Max que desgraciadamente tuvo que salir del Reino Unido por el fallecimiento de su hijastro.

Si hay algún disco Esencial en el universo del metal moderno, ése es Roots.

NOTA: 8,5 / 10