Segunda entrega de los Discos del Rock Estatal de la década de los ´90 que tienes que escuchar. Hoy, 1991.

Aquí puedes leer la primera parte – Año 1990.

PORRETAS – Que se vayan hacer puñetas (Crítica)

Era febrero del ’91 cuando Porretas se ponían en marcha discográficamente hablando con un LP de debut que les plantaba en el mapa como una de las más grandes promesas del rock patrio de la época. Y el tiempo les dio la razón.

Editado por Barrabás y producido por Mariano García, los madrileños daban el golpe con una serie de temas que suponían una verdadera bocanada de aire fresco.

Su mezcla de rocanrol ramoniano con pinceladas punks, rápido les puso en el candelero.

Y es que aquél disco primigenio sentaba las bases de un sonido que les iba a hacer grandes por los tiempos de los tiempos.

Porque en Que se vayan hacer puñetas nos encontramos con varios cortes que pasaron la prueba de fuego de los años y se quedaron en la memoria de todos sus seguidores; hoy los vemos como clásicos. ¿Ejemplos? Pues dos clarísimos: “Ahora lo llevamos bien” y “El deudor del Condado de Hortaleza”.

Pero había más; y es que en aquella primera época quedaron relegados al olvido canciones brutales que hoy por hoy únicamente recuerdan sus fans primigenios, muchos de los cuáles ya están en otros menesteres. En ese saco caben perfectamente “No al servicio militar!”, “Que les den” o “Cuando el perro mea”.

Porretas se presentaban en sociedad dando razones para creer en los madrileños. A mí personalmente me engancharon desde el minuto uno, y esta placa tiene mucho que ver en ello. Porque asaltaban el mercado cargados de melodías, buen rollo, la protesta justa y adecuada, y una actitud arrolladora que se llevaba por delante todo lo que se pusiera en medio.

De las producciones de los ’90 ya hemos hablado en esta serie bastantes veces. En este caso… pues en la onda. Regular, pero perdonable a base de guitarrazos salidos del barrio. Del barrio de Hortaleza.

 NOTA: 7 / 10


EXTREMODURO – Somos unos animales (Crítica)

Miles de desavenencias pasó Robe y sus Extremoduro para poner en la calle Somos unos animales.

Que si cambios de discográficas, que si dietas para ir a grabar a Madrid, que si ahora sólo en vinilo…

Si nos liamos con la cronología no dejamos espacio para lo que realmente hemos venido a contarte, que no es otra cosa que la barbaridad que Extremoduro grabaron en este plástico.

Porque Robe ya estaba dejando posos de genio, alocado, sí, pero genio igualmente, en todo lo que hacía.

Lo cierto es que la poesía que iba a desarrollar muchos años después, aún no aparecía tan a las claras en esta obra. En Somos unos animales cargaba contra el mundo, vomitaba versos, escupía a la cara, y se iba generando un aura maldita que tardaría muchos años en extirpar.

Pero es innegociable que “Tu corazón”, “Quemando tus recuerdos” o “Necesito droga y amor (Los camellos no me fían)” iban a formar parte intrínseca de la historia del rock español.

Letras crudas, música descarnada, rock transgresivo… Extremoduro marcando época, poniendo sus primeros ladrillos para labrarse una carrera gigante, y dejando su muesca en el oído de todos los adolescentes que miraban con buenos ojos a un poeta agrio con muchas cosas que contar, que se alejaba del rock urbano que se llevaba, pero sin perder la rabia. Robe demostraba al universo que los sonidos contundentes se podían mezclar con líricas que atacaran a las fuerzas del estado, mas también a los amores destrozados, a los amaneceres turbios, y a los impedimentos de la existencia.

El sendero al estrellato estaba ahí, pero ni ellos mismos se creían que con su pecho descubierto y sus andanzas turbulentas el éxito no buscado se encontraba a la vuelta de la esquina. El Rey de Extremadura abdicaba antes de empezar a serlo, sin saber que su reinado no tenía vuelta atrás.

 NOTA: 7 / 10


REINCIDENTESNi un paso atrás (Crítica)

A principios de los ´90, Reincidentes estaban a punto de convertirse en una de las bandas más influyentes del punk rock del estado, y fue con este Ni un paso atrás donde pusieron de verdad sus buenas ideas al servicio del álbum.

Después llegaron tiempos mejores, pero con este disco que nos ocupa, empezaron a darse a conocer a nivel alto.

No es un trabajo sensacional, ni mucho menos, mas ya tenía cositas que brillaban por sí solas.

Valga como ejemplo el temazo que servía de apertura: el aguerrido “Aprendiendo a luchar”, con unas melodías memorables y una letra de esas de puño en alto que tan bien funcionan en directo.

“Móntate una estafa”, “Mili kk”, “No somos nada” también tuvieron su tirón y a lo largo de su historia se llevaron parte del pastel, pero estamos ante un disco embrionario, una continuación de su debut plausible, pero aún lejos del potencial que demostrarían en tiempos venideros.

Reincidentes marcaban su ritmo, su estilo y sus competencias, en 14 pistas con altibajos, una producción muy mejorable, bueno, más que la producción, la masterización y la mezcla; ya lo hemos comentado antes: en aquellos tiempos los discos hechos por estas tierras no sonaban como otros que nos caían de fuera.

Las ganas de pelear, coger carretera y manta, llegar a un público más amplio, y emprender su sueño musical estaban presentes;  con honestidad y rabia, con energía y creencias. Los sevillanos ponían toda la carne en el asador parar abrirse camino. Ni un paso atrás fue simplemente los cimientos de una carrera gloriosa que estaba más cerca de lo que esperaban.

De todos modos, un plástico imprescindible para entender la evolución de un combo destinado para causas enormes. Eran tiempos difíciles para sacar la cabeza haciendo rock punkerizado y abrasador; los Reinci lo consiguieron.

NOTA: 7 / 10


BARRICADAPor instinto (Crítica)

Enfrentarse a una crítica de Por instinto podría ser tan sencillo cómo decir que es, sin miedo a equivocarme, uno de los cinco mejores discos que grabaron Barricada en su dilatada y prolífica trayectoria.

Sólo hay que dar una vuelta por el listado de canciones que lo componen, para que te entren ganas de pincharlo inmediatamente.

Personalmente, lo tengo en una estima altísima, a pesar de que “En blanco y negro” la tengo aborrecida de tanto escucharla en las fiestas de los pueblos y similares. Ojo, que no por ello estamos diciendo que sea un mal tema; todo lo contrario.

Pero hoy por hoy, sin duda tengo varios cortes que están muy por encima del citado hit.

Porque la placa venía realmente cargada de gasolina de la buena, de la que carga el cuerpo, de la que explosiona con la chispa mínima.

El rock urbano en su máxima expresión se presentaba en certeros disparos como la sensual “Haz lo que quieras (tu cuerpo)”, que servía de apertura y era dura como una piedra. En “Ninguna bandera” se ponían serios, “Vieja satisfacción” apretaba con un aire fugaz de melancolía, y “Cada noche” abre mi top 3 particular, que se completa con “Deja que esto no acabe nunca”, y, por encima de todas, la trallera “Salta (por instinto)”.

Catorce cortes llenaban el álbum; un disco donde apenas había relleno, que llevaba en sus surcos un buen puñado de tonadas que se quedarían para siempre en la historia de los navarros, y que les seguía manteniendo arriba en el liderato del rock estatal de este país.

Realmente placentera ha resultado la revisión para esta crítica, porque los Barri entendían como nadie aquello de hacer música con velocidad, caña, pero sin olvidar las melodías tanto en la música como en la lírica. Por instinto es un claro ejemplo de la grandeza que exponían Alfredo, El Drogas, Boni y compañía.

 NOTA: 8 / 10


LOS SUAVESMaldita sea mi suerte (Crítica)

En el año 1991, Los Suaves estaban cerca de su cenit a nivel compositivo y de popularidad. Y con este brutal Maldita sea mi suerte dejaron constancia de ello.

Porque estamos ante un LP que se escucha del tirón, que entra haciendo daño porque la melancolía que lo inunda no pasa fácil, pero es tan jodidamente brillante que no queda otra que quitarnos el sombrero ante lo que Yosi y sus hombres pusieron sobre la mesa con este plástico.

Los más de 8 minutos de “Viajando al fin de la noche” que lo abrían, con múltiples invitados que irían dejando su impronta tanto aquí como a lo largo de las demás pistas, era un apabullante disparadero que seguiría con una de las canciones más épicas y tristes de la historia del rock estatal: “Pardao”. Un puto 10 de canción.

Pero es que es un disco en el que hay que parar en casi todos los temas. Por ejemplo en la siguiente: “Parece que aún fue ayer”, una canción por la que no pasa el tiempo, y en la que el aroma penoso que rebosa por cada poro pone los pelos de punta.

Y espera, que viene la que da nombre al disco. “Maldita sea mi suerte” es otra locura lírica y musical que se ha quedado grabada en los cánones de la música.

“Tiempo perdido” lleva versión eléctrica y versión acústica, y casi hacen llorar. Las dos.

“La noche se muere” es la que junta a los mil guitarristas que se acercaron para, solo tras solo, alargarla hasta los casi 20 minutos. Una recreación de virtuosismo excelsa, pero para mí lejos de la calidad y calidez que ofrecieron en todo lo demás.

Destacamos para ir acabando “Tiempo perdido”, en la línea de oscuridad que sus hermanas, y cerramos el LP con la versión en acústico de “Parece que aún fue ayer”.

Suaves en estado puro, con elegancia, presencia, y la tristeza que tan bien sabe representar Yosi apareciendo por cada esquina. Delicioso.

 NOTA: 8,5 / 10


PLATERO Y TÚVoy a acabar borracho (Crítica)

Primer álbum oficial de los bilbaínos, y primera puesta de largo de su flamante rock and roll. Rock de barrio, urbano, del de verdad, pero con un aroma americano en los punteos, en ciertos riffs, y sobre todo en unas letras que se alejaban de la protesta que plagaba las líricas de otros compañeros de generación, y se basaba más en las vivencias de la gente de a pie: amores y desamores, fiestas, problemas cotidianos…

De aquí salieron temas que pasarían a la historia de su cancionero y que engrosarían sus repertorios en directo hasta el fin de sus días. Porque si Platero pueden presumir de algo, es de albergar en sus arcas composiciones esbeltas que apenas dejaron espacios para el relleno a lo largo de su discografía.

“Voy a acabar borracho”, “Tiemblan los corazones” y “Un abecedario sin letras” formaban un triplete a modo de carta de presentación sin pegas. Rock bien facturado al servicio de unas letras inspiradas y emotivas. “Si tú te vas”, “La maté porque era mía”, “Ya no existe la vida” o “Ramón”, entre otras, completaban un listado de canciones a cual mejor.

Pegaban fuerte de primeras y se les veía venir: iban a ser una de las bandas que llevaran la voz cantante en los próximos años. Y así fue.

 NOTA: 8 / 10


CELTAS CORTOSCuéntame un cuento (Crítica)

Venían Celtas Cortos de poner en la calle, un año atrás, un discazo como Gente impresentable, con lo que la tarea de superarlo o al menos igualarlo no era fácil.

¿Lo consiguieron? Supongo que cada fan tendrá su versión; para mí son LP´s similares, en los que metieron 3 o 4 grandes temas que pasarían directos al buzón de clásicos.

Centrándonos en este Cuéntame un cuento que nos ocupa, destaco la facilidad con la que plasmaron la frescura que corría por sus venas una vez más.

Esa frescura se transformó en canciones imperecederas; no todas, claro, pero sí que hubo tres que les alzaron un poco más en su carrera al estrellato nacional. Las desgrano con más detalle.

“El ritmo del mar” tenía precisamente eso: ritmo. Un ritmo endiablado que hace que las piernas se muevan, que te entren ganas de bailar. Una melodía poppy a base de sonidos celtas ideal para ir en la parrilla de salida del disco.

“20 de abril”; poco hay que decir de ésta. Posiblemente uno de los temas más conocidos de Celtas Cortos. Con tendencias rockeras, una letra súper emotiva y un carácter claramente tristón conseguía poner los pelos de punta.

La que da título a toda la obra, “Cuéntame un cuento”, tenía en su pegajoso estribillo su mejor arma. Les hizo sonar en todas las radios, y con eso todo queda dicho.

Lo demás no es que sobrara, pero alcanzar las cotas de genialidad de las tres comentadas no está al alcance de cualquier canción.

 NOTA: 7 / 10