NOTA: 10 / 10. Platero_y_Tu-A_Pelo

1996 fue un año prolífico en cuanto a lanzamientos discográficos. Bandas que estaban en la lanzadera o consagrándose, eligieron esos 365 días para dar a conocer al mundo sus nuevas obras.

 

La que hoy nos ocupa resultó ser la única entrega oficial en vivo de la banda de Fito, Uoho y compañía. Un trabajo repleto de sus mejores temas, con más hincapié en los que llenaron Hay poco rock & roll, que era el disco que se encontraban presentando en la gira en la que grabaron este indómito A pelo.

 

A ritmo de bajo, poco a poco, despacito, abrían fuego con “A un tipo listo”, que a la postre acabaría guardándose en nuestras memorias como uno de los buques insignias del plástico.

 

La ristra de clásicos imperecederos que caían uno tras otro sin hacer prisioneros era desproporcionada: “Un ABC sin letras”, “Ramón”, “Tras la barra”, “Por fin”…

 

Pero por las razones que fueran, en mis entrañas se clavaron con más fuerza “Esa chica tan cara”; sentida, brillante… “Ya no existe la vida” y su grito a la esperanza, el cierre desenfrenado de “Si tú te vas”, y el sendero de inauguración del segundo CD, con “Mari Madalenas” y su “Fito se hace pajas”, y la juvenil “El roce de tu cuerpo”.

 

Platero demostraban que sobre las tablas no tenían complejos; sus temas estaban hundidos en las vertientes más básicas del rocanrol, pero tratados desde un prisma siempre especial: ilusionante, enfervorecido, melódico… Mastodóntico.

 

Pocas bandas han cuajado tan bien en la piel de toro la simplicidad necesaria para sonar bien a cualquier oído, y sin embargo mantener una filosofía que los tuvo en lo más alto hasta el momento en que decidieron partir peras y tirar cada uno por su lado.

 

Muchos siguieron el camino que abrieron, pero pocos consiguieron la fórmula del brebaje que nos daban los bilbaínos. Ojala se dieran (y nos dieran) el gustazo de juntarse un rato, aunque sólo fuera para hacer una gira que nos hiciera revivir aquellos instantes antológicos, o si no tuviste oportunidad de hacerlo en su momento, disfrutarlos por una vez en tu vida.