NOTA: 10 / 10. megadeth youthanasia

1 de noviembre de 1994. Post – Halloween en yankilandia, y Megadeth reapareciendo en el mercado discográfico con un álbum que apuntala el sonido que ya dejaron entrever en Countdown to extinction, llevado a otro nivel.

 

El thrash de sus obras primigenias ha desaparecido del todo, y apenas quedan atisbos de velocidad. En su lugar, un metal en el más amplio sentido del género musical, ocupa los doce cortes que componen el LP.

 

El arranque con “Reckoning Day” empalma con un riff de guitarra machacón y efectivo con “Train of consequences”. Irreprochable.

 

“Addicted to chaos” y sus más de cinco minutos de voces con eco abre paso al tema que a la postre resultaría el diamante de la obra. Ni de coña es lo mejor, pero abrió miras y llamó la atención de otros públicos. Desgraciadamente, es de lo poco e incluso lo único que mantienen en los setlists actuales. Sí, hablamos de “A tout le monde”, ese medio tiempo que sube desde las acústicas iniciales hasta el cenit que conformó diez años después con Cristina Scabbia en colaboración. Ese rollo con frases en francés cayó en gracia. A ver, que el tema me parece muy grande, pero había cosas mejores.

 

“Elysian fields” y “The killing road” daban la cara, pero “Blood of heroes” las pasaba por encima. Épica e hímnica, nunca lo petó a lo bestia.

 

“Youthanasia” subía de vueltas honrando compartir el título del compacto, y “Victory” cerraba con alusiones a canciones y discos de épocas pretéritas.

 

Vic Rattlehead se esfumó de la portada, quitaron una marcha, Mustaine dejó de berrear, los largos solos brillaron por su ausencia, los desarrollos complejos quedaron relegados, y el metal que salía por los altovoces se había quedado sin thrash. Todo esto y mucho más, les costó que los pusieran a parir, que renegaran de ellos, que los acusaran de vendidos. Lo que tú quieras.

Yo me enganché de verdad a Megadeth con este CD, y hoy sería uno de los discos que me llevaría a una isla desierta.

 

Aguante Megadeth; aguante Youthanasia.