m clan deltaNOTA: 8,5 / 10

Muchas ganas, tantas como curiosidad, tenía de echar el guante a lo nuevo de los murcianos, a tenor de lo que habían presentado con “La esperanza”, que me puso al loro. Soy un declaradísimo fan de las andaduras de Tarque y Ruipérez desde aquellos primigenios tiempos de Un buen momento.

Desde que pegaran el pelotazo mayúsculo con el genial (comercialoide, sí, pero buenísimo) Usar y tirar y poco después desenchufándose para parir “Carolina” y demás, admito que aunque les seguía, no exprimí sus lanzamientos como sí hice con sus tres primeros plásticos (que antes o después aparecerán en algún Esencial o un Siete Pecados).

El caso es que ahora nos llega Delta, con un aroma a raíces americanas que tira para atrás. ¿Rock? Sí; pero también mucho country e incluso ramalazos folkies.

Con las guitarras desenchufadas casi durante toda la placa, M-Clan se relajan para pegarse un buen rebozado de sonidos acústicos hasta arriba de calidez y calidad. Relajado en su mayoría, Delta es un viaje casi lisérgico (no, tampoco es stoner) con aroma a pueblo perdido de la América profunda, allí donde se juntan alrededor de una botella de bourbon cuatro vaqueros y mogollón de clase.

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Tampoco es que se les haya olvidado fabricar riffs crujientes (ahí llevas “Concierto salvaje”), pero cierto es que el camino que han tomado anda más cerca del sosiego que del jaleo.

¿Importa? Poco. Nada, incluso. El LP que nos ocupa vienen tan cargado de contenido altamente disfrutable que me da igual que las reminiscencias al hard rock de locuras viejunas como “Maxi ha vuelto” o “Antihéroe” hayan prácticamente desaparecido del mapa.

Que me molen Slayer o In Flames no quita para que siempre estos cabrones murcianos me hayan sacado una sonrisa; Delta es de lo mejor que han parido en los últimos tiempos. Y yo que me alegro.