critica del disco de corridos de amor de la pulqueriaReconozco que no me entraron a la primera los valencianos de La Pulquería con aquel lejano y primigenio debut que titularon Corridos de amor, allá por 2004.

Esa mezcla entre rock, punk, alguna pincelada poppy, y música popular mejicana, se me indigestó en las escuchas iniciales.

Sin embargo algo había que captaba mi atención en el subconsciente porque a pesar de que no me llamaban, escuché el disco más de lo normal.

Quizá fue porque el fulgurante arranque con “El día de los muertos sí que me llegó fácil, no lo sé. El caso es que iba pinchando el disco medio sin querer, una vez, otra vez…

Poco a poco los temas me iban calando, me sorprendía tarareándolos, y metiéndolos en las playlists que luego ponía en el coche, síntoma inequívoco de que me molaba. Mucho.

Tanto que ahora, muchos años después, lo considero uno de los más grandes LP´s que se han facturado por nuestras tierras; a pesar de que la banda se encuentra en una cómoda posición, creo firmemente que su lugar es algo (bastante) más arriba.

Volviendo a lo que nos atañe, que es la crítica de este Corridos de amor, decir que si el corte que abría la veda era brutal, las tres que seguían no se bajaban de un status, al menos, parecido. “En cada rincón”, “Gitano”, y sobre todo, “La migra”, eran tres sacudidas enormes para los sentidos.

No habíamos llegado ni a la mitad del plástico y habían soltado varias perlas, pero es que aún estaban por caer algunos momentos estelares.

Hablamos de “Mil esqueletos al sol”,  la brillante, tensa y sobrecogedora “Plata o plomo”, la veloz y top 3 “Morirse de pena”, y una de mis canciones favoritas: “Quiero saber”. Baladón hasta el culo de sentimiento. Una imprescindible.

Acojonante.

Aparte de todo esto que os he contado, tuve la suerte de que fue un disco que no quemé; que lo escuché mucho, hasta la saciedad, pero en las dosis adecuadas. Nunca llegó a cansarme. Y hoy sería uno de esos que me llevaría a una isla desierta.

Si no te has pegado nunca un buen baño de Corridos de amor, no sé a qué esperas. La Pulquería se pusieron el listón muy alto desde su primera puesta de largo. Y el mundo del rock les debe un empujón más; uno que les lleve un escalón más arriba.

Uno que reconozca la grandeza de una tropa brillante en todas sus acepciones.

NOTA: 9 / 10