He de reconocer que me ha costado seguir la pista a este grupo madrileño, que llegué a conocer  allá por 1994 con uno de sus primeros trabajos, Desnudo el cazador, ya que, en ese momento, ofrecían algo distinto a la escena de esa época, gracias a ese sonido barroco tan característico, la voz tan peculiar de su cantante y fundador Carlos Caballero, apoyado ahora por Laura Pérez, no sólo en los coros , sino también cogiendo protagonismo en las canciones, y con esas letras tan misteriosas y eclécticas que cuesta saber por dónde demonios van los tiros; pero eso es su esencia. Y me alegra saber que han llevado su propuesta durante todos estos años, y que han sabido hacerse un hueco en la escena underground de este país, donde han cogido peso y creo que además se desenvuelven a la perfección.

Su nuevo disco lleva el nombre de Los extraños tienen los mejores caramelos, y a todo lo dicho anteriormente, añaden una imagen steampunk, que no deja de tener su encanto. En este trabajo vamos a encontrar canciones que transitan por el rock alternativo, un estilo gótico barroco muy interesante con toques pop, incluso electrónica con fases instrumentales bastante elaboradas.

El disco está compuesto por 13 canciones en la que destacamos la inicial “Odio al Cantante pero amo la canción”, Rey Cuervo”, “Demonios en el Jardín” y “Rimas Y leyendas”, que funciona a la perfección como presentación de esta nueva obra.

Disco para escuchar con calma, prestar atención a las melodías y dejarse llevar por la poesía y por las letras contundentes y abstractas de las que el grupo hace gala desde su inicios.

NOTA: 8 / 10