NOTA: 8 / 10. laguns

Por el año 89, estando yo flipado con los Guns and Roses, cayó en mis manos este álbum de los L.A. Guns, banda que estaba estrechamente relacionada con Axel Rose y algún otro gunner, ya que inicialmente las dos bandas formaban una, pero se disolvieron y cada uno siguió caminos distintos y el guitarrista Tracii Guns formó este proyecto.

Siempre parecía que estaban como en un segundo plano, pero pronto empecé a saber que eran importantes en las escena que estaba de moda por esas fechas en la ciudad de Los Ángeles, iniciada por los Mötley y donde surgían bandas de glam y de lo que se llamó sleaze, con una imagen más sucia y de muy mala fama, tales como Faster Pussycat.

Y en esta escena angelina fue donde los L. A. Guns lo petaron, sobre todo con este LP, demostración de ese rock and roll que volvía loca a la gente de Sunset Boulevard.

“Letting Go” inicia el disco, de corta duración, apenas sobrepasa el minuto y enlaza perfectamente con “Slap in the Face”, y la caña está servida. Trecii Guns toca excelentemente, con cierto estilo macarra y donde la voz de Phil Lewis es alucinante.

“Rip and Tear” será uno de los hits, puro glam. “Sleazy Come Easy Go” tiene un puntito más vacilón.

“Nerver enough”, el otro hit, tiene un estribillo muy molón; estos chicos no lo hacen mal, y tiene ese punto de brillantez del Glam y de peligrosidad del rock.

“Malaria” ya me descolocó del todo, hard rockera con Tracii Guns gustándose; el video lo vi proyectado en el Canciller (antes no existía esto del Youtube).

Y ya en el puesto 9 nos encontramos la joyita, una balada que les impulsó a vender miles de copias de este disco: “The Ballad of Jane”, bonita canción dedicada a una actriz de Hollywood que murió en un accidente de tráfico.

Pero a mí la que más me alucinó, fue justo la que continúa y que también lleva nombre de mujer:“Magdalaine”; más acelerada, llena de sentimiento y que para mi sorpresa añade castañuelas en el impresionante solo de Tracii. Yo flipaba. Tendría como 15 años y hoy en día me sigue emocionando.

Las seis canciones restantes siguen siendo una demostración de rock, de buenos riffs, de toques macarras, guitarras eléctricas. No os perdáis “Give A Little”, “17 Crah” o la molona “Wheels Of fire”, con esa línea de bajo que me engatusó.

Cocked & loaded tal vez sea un disco subestimado; para mí es esencial, sobre todo para entender esa escena, donde Hollywood era el centro de todo, del postureo, de bonitos peinados, ropas caras, y que acabó muriendo en su propio exceso y no supo resistir la embestida de nuevos géneros como el Grunge .

Texto: Fernando Martínez (martinezdfer@hotmail.com)