NOTA : 8 / 10. iron maiden fear of the dark

De Maiden podríamos colar en esta sección casi cualquier LP que nos dé la gana. No te voy a contar yo a estas altura lo buenos que son.

 

Fear of the dark sale a la venta el 12 de mayo de 1992, mientras yo no sabía ni que existían.

 

Caería en mis zarpas años después, tras haber escuchado el tema homónimo y flipar en blanco y negro. Un grupo que cantaba sobre el miedo a la oscuridad, y que tenía de mascota un bicharraco feo, desagradable, y con pinta de asesino en serie comeniños.

 

Más allá de mis vivencias, “Be quick or be dead” es un reventón idóneo para que la música empiece a sonar según pulsas el play. Lo utilizarían para abrir gran parte de aquella gira mundial que acabó con sus huesos en el Monsters of rock ’92, en Donington. E incluso después para colocar en el mercado varios discos en directo.

 

“From here to eternity”, una de los diamantes contenidos en el plástico, y sobre todo “Afraid to shoot strangers”, con ese trémulo arranque casi en susurros, y el punteo interludio que son parte de la idiosincrasia del combo británico, sentenciaban unos aproximadamente 13 minutos extrasensoriales.

 

“Wasting love”, y ante todo y contra todo el evoque final del tema que da nombre a este vertedero de metal contemporáneo, por otra parte, testamento sonoro de Dickinson en La Doncella, ponían en estima a cinco músicos que por esos tiempos revueltos peleaban por aguantar la embestida del grunge y sus mil derivados, saliendo airosos, pese a que Bruce decidiera que ese rollo estaba muerto y prefería pirarse a hacer cosas raras en solitario.

 

Que sí, que habrá que hacer otro con Seventh son of a seventh son, Powerslave o The number of the beast, pero a mí la oscuridad siempre me dio respeto, y más, si la banda sonora la ponen Iron Maiden.