NOTA: 10 / 10. heroes del silencio el espiritu del vino

Supongo que todo aquél que haya llegado aquí como fan de Héroes hubiera preferido leer algo sobre Senderos de traición o El mar no cesa. Pero yo me metí en su universo con el disco del que vamos a hablar.

 

Reconozco que no es que fuera yo muy fanático de los maños, moviéndome en otro tipo de tesituras musicales, pero El espíritu del vino me cautivó desde el minuto uno.

 

Los casi seis minutos de “Nuestros nombres”, un tema rayano con el metal, de rock duro, completo, hasta arriba de arreglos pero siempre dentro del ambiente más hard rock, me puso los pelos como escarpias. Me pilló en frío, vaya.

 

El viaje desde ese brutal descerraje por los 16 temas que componen la obra es simple y llanamente acojonante.

 

“Tesoro”, un “Los placeres de la pobreza” que vuelve a subir de vueltas, “La herida”, “La sirena varada”… Y no ha hecho más que empezar.

 

Bunbury, Valdivia y compañía, daban con sus huesos en una escena que les podría haber alejado de sus seguidores primigenios, arriesgando en exceso, pero saliendo jodidamente victoriosos.

 

Más madera: “El camino del exceso”, “Sangre hirviendo”, “Tumbas de sal”. Triunvirato rabioso con letras siempre cargadas, épicas; rigurosas pero exquisitas.

 

Como ves, y aunque seguían manteniendo una estructura asequible y asumible para los medios más generalistas, el recrudecimiento del sonido, el aire pantanoso y la carga endurecida en las guitarras y la base rítmica, fue la constante en una evolución que acabaría años después en Avalancha.

 

Claro que cuando les daba por ponerse profundos… En ese terreno no tenían rival. Escucha: “En tu ausencia las paredes, se pintarán de tristeza… Y enjaularé mi corazón entre tus huesos”. ¿Qué? Puta locura.

 

Recomendación encarecida, aunque seas de los que piensan que hacen pop duro. Ni de coña. Aquí hay traca de la buena.

 

Permíteme que insista: El espíritu del vino es una obra cumbre dentro del rock estatal; una verdadera oda a la creatividad, un paso al frente sin condiciones, y una de las piedras angulares del soniquete en el que después se basarían muchos de los grupos que plagarían la escena en tiempos venideros.