Héroes del Silencio – Avalancha (Crítica)

Venían ya con aires de grupo enorme, y con Avalancha reafirmaron su posición; incluso agregaron nuevos acólitos a su llamada. Y todo ello sin renunciar a nada. Es más, este LP, ya desde el título, marcaba un manifiesto que planeaba sobre el ambiente para el que quisiera o supiera verlo… y entenderlo.

Podrían haberse relajado, edulcorando su sonido, amansando la actitud. Pero no; se sacaron del guante 12 cortes cuyo denominador común era el del rock duro. Muy duro, a veces. Con una producción cuidada, unas letras igual de finas que las de El espíritu del vino, y un sinfín de capas y arreglos devastadores, hicieron del plástico que nos ocupa una obra de arte que dejó secuelas en los dos años o tres que se mantuvo en el candelero entre concierto y concierto. Gira la cual les sirvió para grabar Parasiempre, ni más ni menos.

Como decíamos, no hicieron prisioneros: ‘»¡Rueda, fortuna!», «Deshacer el mundo», «Iberia sumergida», la propia «Avalancha»… Cortes que convencían, que arañaban. Música experimental y anticomercial que consiguió vender, y vender, y vender. He ahí el mérito.

Imagino que a sus hordas más pretéritas les tiró más un bombazo como «La chispa adecuada», delicadeza y crudeza remezcladas al servicio de una banda inspirada hasta la extenuidad. O el otro baladón, «En los brazos de la fiebre». Mas yo aplaudo enérgicamente el devenir rabioso de sus mencionadas hermanas, a las que sumo sin temor «Parasiempre» o «Días de borrasca». La verdad es que me cuesta descartar alguna.

Me voy por donde he venido sin ser capaz de elegir entre esta pieza o su predecesora. Bendición, lo llaman.

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