Y también hoy en Siete Pecados, la segunda parte de nuestro homenaje a Hamlet, ahora tirando un poco más de canciones gigantes que pasaron más desapercibidas, pero que en muchos casos concatenan la misma calidad o más que las de la primera parte.

hamlet

A pesar de sumar 14 canciones entre ambos posts, se me quedan muchas fuera. Y más aún en éste, el de mis debilidades más oscuras del universo de Molly, Tárraga y demás.

 

Vamos que me enrollo.

 


“Queda mucho por hacer”. Hamlet (2002).

Ésta podía haber entrado perfectamente en la primera parte, pero como se movía en el Nü Metal más modernete que andaba marcando estilo por esa época, poco a poco fue dejando camino a nuevos himnos. Pero si te gustan los Linkin Park primigenios, o los Slipknot más comerciales, “Queda mucho por hacer” estará entre tus predilecciones.


“Para toda una vida”. Syberia (2005).

Uno de los puntos de inflexión más marcados en la carrera de Hamlet llegó con el soberbio Syberia. Palos les costó su nueva visión, mas la calidad, originalidad y voluntad del grupo por seguir su rumbo eran innegables. Si hay una canción que conjugaba todo lo que tenían entre manos en aquellas sesiones, era esta oda a la creatividad dentro del metal casi alternativo.

Hamlet – Syberia – COMPRAR

Syberia


“Imaginé”. Syberia (2005).

El otro gran himno de Syberia. Con Molly agasajando registros amplísimos y bajando la cadencia sonora, la banda se subía al carro de las epopeyas musicadas una vez más. Y ya iban…


El Diablo”. Pura vida (2006).

Pura vida siguió los pasos de su anterior obra, pero ni llegó a los altos momentos de inspiración, ni terminó de definir lo que buscaban. A pesar de que la crítica lo alabó bastante en su momento, fue aún más incomprendido que Syberia. Una pena, porque era y es una gozada. Escucha “El Diablo” y me cuentas.


“El hábil reino del desconcierto”. La puta y el diablo (2009).

Otro LP que, si bien en su lanzamiento tuvo una acogida genial, se fue desligando de la actualidad de la banda hasta llegar a un punto en el que pocas canciones del mismo impregnan los repertorios actuales. Volvieron a dar una vuelta de tuerca, y presentaron una colección de pistas de un metal rugoso y pesado (con Roadrunner detrás…) no apto para los más finos. Éste en cuestión, que usaron de entrada, caía como un martillo condensando atmósferas y saturando guitarras. Una bomba.


Si no tú quién”. La puta y el diablo (2009).

Otro de La puta y el diablo. Más madera groove, aunque aquí revolvieron en el baúl de los recuerdos y dispararon con más velocidad, acercándose a entregas pasadas.


“Nadie más”. La ira. (2015).

Nuestra última parada nos lleva hasta la actualidad más reciente de Hamlet, y es que en La ira se sacuden todo y plasman en CD toda la lisergia que sale de los amplis cuando están en el local. “Nadie más” es acojonante.


 

Sus inicios nos los hemos saltado, porque lo que hoy conocemos como Hamlet poco tiene que ver con Peligroso.

Ahora pilla todas estas canciones y hazte una playlist. Te va a volar los sesos.

 

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