Por fin ve la luz el último y esperadísimo trabajo de los sevillanos Gritando en Silencio. Había ganas de nuevo material, después de las buenas sensaciones que dejó La edad de mierda.

Material inflamable es el acertado nombre que lleva el plástico y es eso lo que nos vamos a encontrar en él: rock incendiario, de principio a fin, con el que los sevillanos superan con creces el listón puesto con su anterior disco, subiendo escalones en la evolución musical de la banda.

Rock del de siempre, y a la vez actual, sin concesiones, con toques de blues e incluso de country, son las señas de identidad de este Material inflamable.

El disco abre con tres auténticos trallazos, “Mi último cartucho” que lleva en su sangre el ADN Gritando en Silencio, “Sácame de aquí” y “Rumbo de colisión”, este último, llamado a ser uno de los himnos del disco, cuya letra tiene su miga.

También hay espacio para la reivindicación como en “Ya debió cambiar” y “Lagrimas de un paria”.

“Días grises” es un corte más pausado, y para mí uno de los más destacables, al igual que “Estamos muertos”, en el que se marcan un western.

El resto de los cortes para nada bajan el nivel, todo lo contrario, y para muestra  “Como si no hubiera nada más” y la que cierra el disco, “Atrapado en tu mundo”.

Con Gritando en Silencio me hago la misma reflexión que me hago con Whisky Caravan: ¿dónde estarían estos grupos si las radios al uso funcionaran como antaño, cuando ponían novedades y el rock no estaba tan dado de lado? Seguro que ya habrían roto más de una barrera y habrían llegado al ‘gran público’. Pero bueno, poco a poco se van haciendo más grandes, a fuerza de trabajos de calidad, esfuerzo y directazos.

Sin duda, uno de los discos del año en el panorama nacional.

NOTA: 8 / 10