Def_Con_DosNOTA: 9 / 10.

Hay que echar mucho la vista atrás, demasiado, para darnos de morros con el LP que supuso el punto de inflexión de los madrileños.

 

Fuera de época, en España no estábamos preparados para recibir semejante barbarie. Def Con Dos trajeron sonoridades a nuestro rock que se dibujaban sobre todo al otro lado del charco. El Rap Metal aquí, o no existía, o estaba reservado para una minoría adelantada.

 

Combativos, punzantes y sin pelos en la lengua, ya desde el título nos predisponen para una descarga furiosa de metal, electrónica, hip-hop y letras rebosantes de ácido lírico.

 

“¿Qué dice la gente?” que usan de intro y nos coge de la mano para realizar la presentación, se une enérgicamente con “Alzheimer”, “La culpa de todo la tiene Yoko Ono” y “Dímelo tú”. Así, sin pensar y sin darnos tiempo para asimilarlo.

 

Que ya hubieran tenido su espacio de gloria, sobre todo a base de colaborar con Álex de la Iglesia, no quitaba para que Alzheimer cayera en la escena como un martillo pilón. “Pánico a una muerte ridícula” recoge una de las letras más hilarantes y esquizofrénicas que se recuerdan, y que aún a día de hoy, continúa resultando sobresaliente.

 

“Mi reino por un poco de caballo”, “Poco pan” y “Muertos del rock (vol. II)” te dejaban cara de imbécil, sin saber si deshuevarte o llevarte las manos a la cabeza.

 

Para el último embiste se dejaron “Coprofagia”, que simplemente te recomiendo que le pegues una escucha porque está fuera de casi todo, “El coche no”, de nuevo inspiradamente salvaje en su facete lingüística, y “De cacería”, una de las más devastadoras y duras hasta su, por entonces, aún corta discografía.

 

Varios interludios desternillantes e hirientes recorrían el trabajo para sumar 20 pistas y rematar con la versión de los Beastie Boys “Fight for your right (Bebe y lucha)”.

 

Revolucionaron el sistema, se establecieron dentro de la hornada del rock estatal, se hicieron un hueco importante, y acabaron estando en todos los festis de la península. Después incuso harían alguno de fuera gordo gordo.

 

Marcaron un estilo, supusieron un alegato punkarra enlatado en otro estilo musical, y metieron el dedo en la llaga. Exactamente lo que querían.