bunbury expectativas critica

Si de algo puede jactarse Bunbury a lo largo de su carrera, sobre todo desde que se desmarcó de Héroes para lanzarse por sí mismo, es de haber manejado su inquietud musical de forma bárbara. Ha ido de punta a punta, paseando por los senderos que ha creído convenientes, revistiendo siempre su obra del inconmensurable talento que atesora en sus entrañas.

Ahora se presenta de nuevo ante nosotros con un LP de rock; así, sin más. De rock puro, del que suena a clásico, pero con unos tintes del Siglo XXI abrumadores. Si he de ser sincero, aunque siempre rindiéndome al saber hacer del maño, reconozco que trabajos pretéritos en los que recababa más información de músicas alejadas del hábitat de este blog que de las esencias más cercanas a nuestras raíces, terminaba por evadirme de ellos, mas razonando conmigo mismo mis propias convicciones.

Por ello no puedo más que sonreír cada vez que este plástico suena al completo en mi reproductor; Bunbury ha llenado Expectativas de la esencia que se esconde en la sangre que le da la vida. Ha pertrechado una balaustrada de nuevos iconos hechos por él, para él, y por supuesto para con nosotros.

He ahí una puerta de entrada triunfal bajo el título de “La ceremonia de la confusión”, donde sin miramientos entra un saxo que ha venido para quedarse.

La que sigue es un llamamiento a las consciencias de los músicos, un toque de atención ante el asentamiento generalizado; “La actitud correcta” se llama.

“Cuna de Caín” plasma la intemperie de una canción que podrá sonar dentro de 10 años como si tal cosa, a la par que una incendiaria en vistas pero introspectiva en formas “Parecemos tontos”.

No es que haya dos partes enormemente diferenciadas, pero cierto es que la furia de los cortes que van en cabeza se diluye (más que diluirse, quizá sea más acertado decir que se transforma) en pos de guerrear con otras armas; véase “Mi libertad” o “La constante”.

Toda la trama se ha estructurado alrededor de una desazón que mira al mundo que nos rodea y que baja la cabeza con la desilusión de sabernos en manos a las que cada vez importamos menos; en manos que no nos representan. Expectativas mira al cielo con la esperanza de que el rumbo gire, y la amargura que aliña sus adentros torne más pronto que tarde en tiempos mejores.

Bunbury ya ha puesto sobre la mesa su aportación, con una placa enorme en la que te puedes refugiar una y otra vez.

NOTA: 9 / 10